Estas son el resultado de un proceso de creación basado en la escucha de la ermita y su entorno natural. Esta escucha permite establecer un diálogo entre éste y el artista, ofreciendo al público una nueva mirada del lugar, de la que se le quiere hacer no sólo conocedor, sino también partícipe.
Las ermitas del Pallars Sobirá, la mayoría románicas y situadas en parajes de gran belleza, a menudo son la excusa para turistas para coger el coche e ir de un lugar a otro, consumiendo el paisaje que las rodea y difícilmente dedicamos tiempo a escuchar todo lo que se esconde en ella, su historia y su eco.
Las ermitas, han sido durante siglos espacios espirituales de oración y recogimiento, que van más allá de la religión católica. Algunas de ellas poco a poco han ido perdiendo su funcionalidad e incluso corren el riesgo de desaparecer. Algunas ermitas ya están viejas y enfermas y quizás es momento de acercarse y reconocer su papel como espacios cargados de energía y al mismo tiempo como espacios portadores de la esencia de las personas que la han habitado y del su extraordinario entorno natural.
El proyecto se inicia con una residencia en el CAN de Farrera en junio de 2014 y cuenta con el soporte del Programa Europeo Frontiers in Retreat y del Parque Natural del Alto Pirineo.